(Por Santiago Waissmann) El chaqueño también definió a la sociedad bosnia como muy “nacional”, con fuertes lazos comunitarios y un sentido de pertenencia muy marcado.
El basquetbolista chaqueño Lautaro López atraviesa una nueva etapa en su carrera profesional. Tras ocho años jugando en Europa, este 2025 lo encontró en Bosnia y Herzegovina, donde fue fichado por el Bosna Sarajevo, equipo que compite en la Liga Adriática (ABA) y en la FIBA Eurocup. En sus primeros meses en el país balcánico, el jugador nacido en Resistencia destacó una sorpresa que va más allá de lo deportivo: la calidez humana.
“Lo que más me sorprendió cuando llegué fue la gente. Las intenciones de hacerte sentir parte, las costumbres son muy parecidos a nosotros, los argentinos. Buscan que la persona que llega se sienta cómoda, como uno más”, contó Lautaro sobre su adaptación.
Nacido el 8 de enero de 1999, el chaqueño se formó en Villa San Martín, club al que sigue muy ligado emocionalmente. Hoy, a más de 12 mil kilómetros de casa, encuentra similitudes inesperadas con su lugar de origen.
Una sociedad cálida pese al frío
Bosnia no es un país de clima amable, pero eso no parece ser un obstáculo para sus habitantes. “Aunque el clima es frío, la gente te hace olvidarte de eso. Se juntan mucho entre amigos y familia, escuchan música, comen, toman algo siempre están alegres. Eso me gustó mucho”, explicó.
Lautaro también definió a la sociedad bosnia como muy “nacional”, con fuertes lazos comunitarios y un sentido de pertenencia muy marcado.
Exigencia máxima en lo deportivo
En lo estrictamente basquetbolístico, el cambio también fue significativo. “Es mucho más competitivo y profesional. Jugás contra jugadores que estuvieron o están en la NBA y la agenda es muy apretada”, señaló.
Actualmente, el Bosna Sarajevo disputa dos competencias en simultáneo: la Liga Adriática y la FIBA Eurocup. “En la Eurocup estamos peleando el primer puesto y esta semana jugamos contra un equipo italiano”, detalló.
El regreso a Villa y una cuenta pendiente
Antes de emigrar a Bosnia, López tuvo un breve regreso a Villa San Martín, donde disputó algunos partidos de la Liga Argentina. “Fue muy lindo volver a jugar con mis compañeros y amigos. Me hubiese encantado terminar el campeonato, pero apareció esta oportunidad y tuve que tomar una decisión”, relató.
De todos modos, dejó en claro que su historia con el club no está cerrada: “Me queda pendiente ganar un título con el tricolor. Es lo único que me falta lograr ahí”.
A la distancia, sigue atento al presente del equipo: “Si estoy despierto, trato de mirar los partidos, aunque por la diferencia horaria es complicado. Me pone muy contento que al club le vaya bien”.
Crecimiento personal y mate imposible
Al analizar su evolución como jugador, Lautaro remarcó un cambio interno más que técnico. “Crecí mucho en lo personal. Estoy trabajando en mantener en armonía las emociones y el cuerpo para sacar la mejor versión de mí”.
Y reflexionó: “A los basquetbolistas nos pasa mucho eso de estar en un lugar y ya querer estar en otro. Por eso intento vivir el presente y disfrutar el proceso”.
En el plano cultural, hubo una batalla perdida: el mate. “Intenté que les guste, pero no entienden cómo tomamos algo que es solo agua con hierbas. Si no les gusta el sabor, no hay mucho por hacer”, dijo entre risas.
Argentinos en Bosnia
Para cerrar, el chaqueño confesó otra sorpresa: “Hay muchos argentinos viviendo acá. Cordobeses, mendocinos que trabajan en Bosnia. No me lo esperaba”.
Aunque separados por miles de kilómetros, Lautaro López encontró en Bosnia algo familiar: la calidez, las reuniones y el sentido de comunidad. Elementos que, según él, hacen que la distancia sea solo un número.
ENTREVISTA REALIZADA POR : Diario Tag.
TEXTOS ACTUALES: Basket Total.

Facebook
RSS