(Por Santiago Waissmann/ Basket Total) Con la entrega de 60 pelotas por parte de los hermanos Juan Pablo y Gonzalo Corbalán y en la previa de los cuartos de final de la Liga Argentina ante Lanús, el Tricolor chaqueño reafirma su rol formador y fortalece su vínculo con todos sus jugadores, en ambas ramas.
Villa San Martín vive días de profunda emoción y expectativas renovadas. En una tarde de miércoles cargada de significado, la institución recibió la donación de 60 pelotas de básquet por parte de los hermanos Juan Pablo y Gonzalo Corbalán, surgidos de la cantera Tricolor, en un gesto que refuerza el sentido de pertenencia y el compromiso con el desarrollo deportivo y humano del club.
La actividad contó con la presencia de decenas de niños y jóvenes que forman parte de las divisiones formativas, quienes compartieron un momento cercano con los jugadores profesionales, junto a todo el staff de profesores de la institución capitalina. En ese marco, el presidente de la institución, Ricardo Siri, destacó el valor simbólico y formativo de la iniciativa. Además estuvieron presentes el padre y tío de Juan Pablo y Gonzalo, Jorge y Javier Corbalán respectivamente.
“Esto significa lo que llevé toda la vida: el sentido de pertenencia a una institución como Villa. Son actitudes que enaltecen a las personas. Gonzalo y Juan Pablo, por voluntad propia y por sentimiento hacia el club, están donando estas 60 pelotas, y eso habla de los valores con los que fueron formados”, expresó Siri.

Del total, Juan Pablo Corbalán, actual jugador de Regatas Corrientes, realizó la entrega de 40 pelotas, mientras que las 20 restantes serán acercadas por su hermano Gonzalo, quien se encuentra en España desarrollando su carrera profesional y jugando en estos momentos en San Pablo Burgos.
Durante el encuentro, los más chicos aprovecharon para dialogar con los referentes, plantear inquietudes y compartir sus sueños. En ese sentido, Siri subrayó la importancia de estos espacios de cercanía: “Ellos estuvieron sentados en ese mismo lugar escuchando a otros jugadores cuando eran chicos. Hoy están en la primera línea del básquet, y demuestran que se puede. Pero lo más importante es que acá no solo formamos jugadores, formamos personas que después se insertan en la sociedad”.

“Devolverle al club un poco de lo que nos dio es un mimo enorme para mí y para mi hermano”
Por su parte, Juan Pablo Corbalán, visiblemente emocionado, remarcó el valor que tiene el club en su trayectoria personal y profesional: “Villa tiene una esencia muy fuerte. Todos los que llegamos al profesionalismo estamos muy agradecidos. Nos conocemos entre todos, hay un vínculo muy cercano con dirigentes y la gente. Poder devolverle al club un poco de lo que nos dio es un mimo enorme para mí y para mi hermano”.
El escolta también hizo referencia al impacto que generan en las nuevas generaciones: “Por ahí uno no dimensiona lo que representa para los chicos. Pero si pienso en lo que significaban para mí los jugadores mayores cuando era chico, entiendo la importancia. Hoy ellos nos siguen, nos miran, y eso es muy lindo”.
Actualmente, Villa San Martín cuenta con alrededor de 700 jóvenes en sus divisiones formativas, consolidándose como una de las instituciones más importantes de la región en materia de desarrollo deportivo.

En paralelo a este momento institucional, el equipo atraviesa una instancia clave en lo competitivo. El plantel se prepara para disputar los cuartos de final del certamen, en un formato que reúne a los mejores equipos del país.
“Es un paso muy importante para nosotros. Entre 34 equipos, hoy estamos entre los ocho mejores. Eso genera una expectativa enorme. Estamos ansiosos, pero muy confiados en el equipo”, sostuvo Siri.
El presidente también se refirió a las dificultades que debieron afrontar durante la temporada, incluyendo la baja del jugador Simondi por una afección ocular:
“Tuvimos varios inconvenientes, y ahora esta lesión que lo deja afuera, pero confiamos plenamente en los jugadores que lo van a reemplazar y en el cuerpo técnico”.
Con la ilusión intacta dentro de la cancha y un fuerte respaldo institucional fuera de ella, Villa San Martín reafirma su identidad: un club que no solo compite, sino que forma, contiene y proyecta. La jornada vivida, con la participación de sus referentes y el entusiasmo de los más chicos, es una muestra clara de que el legado tricolor sigue creciendo.


FOTOS: Soledad Mordacini (Villa San Martín)

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